Turquía, vencedora de la crisis que ella misma ha generado

Fuente: Fars News Agency

Con el transcurrir de los días desde que comenzó la operación militar turca sobre los territorios nororientales de Siria bajo control de los kurdos y sus aliados. Se van confirmando los temores previos de la comunidad internacional, a la vez que muestra un escenario de poder en la región que pocos podían intuir días antes.

Como ya preveía la comunidad internacional, dirigiendo desde diferentes organismos internacionales y gobiernos advertencias de represalias ya previos al inicio de la invasión unilateral turca (y de sus aliados rebeldes sirios), los crímenes de guerra de estos no se han hecho esperar.

En cuestión de horas, los agresores colgaban orgullosos en las redes sociales, ametrallamientos de civiles capturados mientras huían a través de la autopista M4 o la captura, posterior lapidación y profanación del cuerpo de la copresidenta del Partido Futuro, organización que aboga por la coexistencia pacifica de grupos étnicos en Siria.

Y si bien el bombardeo masivo a infraestructuras vitales como hospitales o depósitos, no eran objeto de muestra en imágenes, los militares turcos tampoco han sentido reparos en amenazar vía internet a la población kurda mientras posaban con las cabezas recién cortadas de varios prisioneros.

Al final, y ante la imposibilidad de frenar el avance turco, los representantes políticos de la Federación Democrática del Norte de Siria, llegaron a un acuerdo con un gobierno sirio, que también observaba como nuevamente su soberanía era violada por Ankara sin la posibilidad de reaccionar.

En un acuerdo, claramente a la baja para los intereses kurdos, permitía a estos mantener, en un grado aun por definir, los derechos y una autonomía adquirida durante los años de la guerra que ha azotado el país, a cambio de permitir el despliegue del ejercito por toda la región y de disolver todas sus milicias e integrarlas en el V Cuerpo del ejercito sirio, bajo control ruso.

A día de hoy la represalias contra Turquía por llevar a cabo una invasión unilateral de un país vecino y cometer crímenes de guerra, se limita a la suspensión de venta de armas por parte de diversos países europeos y una declaración prácticamente unánime de condena de la Liga Árabe.

Semejante castigo internacional es fácilmente manejable por un gobierno turco que difícilmente va a empeorar sus relaciones diplomáticas con los países árabes tras su defensa de la Hermandad Musulmana y que solo ha de buscar otro vendedor que supla el armamento que momentáneamente no le va a vender países como Francia o Alemania.

A cambio, ha conseguido atraer a su bando al gobierno de Estados Unidos, que en una maniobra de dos fases ha abandonando su alianza con los kurdos en el norte de Siria y los ha presentado como los responsables de la crisis tras pactar Pompeo con Erdogan un alto el fuego inasumible por las milicias kurdas.

Dicho alto el fuego, que rápidamente fue rebajado por el gobierno turco a cese de las operaciones militares, al alegar que el primero se hace entre iguales, tendría una duración de 5 días, tiempo suficiente para que el SDF abandonase una franja de 32 kilómetros de profundidad desde la frontera.

Al ser ese plazo coincidente con la fecha en la que Putin y Erdogan tienen previsto reunirse ata momentáneamente de manos a una Rusia que también pretende atraerse a Turquía, y en segunda instancia deja en una posición de indefinición a un ejercito sirio que depende de la ayuda de Moscú para sostenerse.

Alto el fuego, cese de operaciones o como quieran llamar desde Ankara, que a día de hoy tampoco están respetando ya que en este momento están bombardeando las ciudades donde reside la mayoría de la población de etnia kurda a fin de forzar su desplazamiento antes de que venza el plazo de 120 horas y Erdogan se reúna con Putin.

Así pues, tras esta operación militar hay un derrotado claro como son los kurdos de Rojava, un actor que consigue un ligero avance de la posición previa como es el gobierno de Siria, dos potencias mundiales que se disputan erróneamente el honor de haber llevado la paz a la región y un verdadero y silencioso vencedor, Turquía.

Acerca de Iñaki Méndez

Licenciado en Derecho y Máster en Recursos Humanos y Relaciones Laborales. Colabora con diferentes medios de comunicación y think tanks, analizando el ámbito de seguridad, concretamente del terrorismo yihadista. Habla ingles, francés y catalán.

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