Tribus e historia de Libia en la guerra civil

Por Guillermo Pulido Pulido

Las tribus y diversos grupos armados, han sido y son los verdaderos hilos y hebras de poder en Libia. Siendo la historia de las rivalidades y rencillas históricas de esas tribus y grupos, y los equilibrios de poder resultantes, los que explican cada momentos histórico en ese país.

La conformación de Libia

Libia debe entenderse como un conjunto étnico de más de un 90% de población árabe/bereber (que forman la gran mayoría de las tribus, como los Warfalla, Qadafa, etc), población tuareg (sur y oeste), bereber amazigh no arabizada (pequeños segmentos del oeste)y tebus (población negra en el sur y este). Así como tres regiones: Tripolitania, Cirenaica y Fezzam

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Con la conquista árabe e islámica de los territorios bizantinos de Cirenaica, Trípoli y Fezzam en el siglo VII, además arabizar a la gran mayoría de la población, a partir del siglo XI se conformaron las bases de la principal división en la Libia contemporánea: la fractura entre Tripolitania (Este del país) y Cirenaica (Oeste).

En el siglo XI llegaron las tribus Banu Hilal (que se asentaron en Tripolitania) y Banu Salim (en Cirenaica), iniciándose los árboles de tribus que llegan hasta nuestros días.

Dada la cercanía de Cirenaica con Egipto, esta región del país históricamente ha estado más desarrollada desde tiempos de los imperios griegos y romano. Recordemos que en lo más básico, el actual conflicto libio iniciado en 2014 comenzó como un choque entre Tripolitania (con las fuerzas afines al GNA) y Cirenaica (fuerzas afines a Haftar y el LNA).

La gran extensión y dispersión de la población en el vasto territorio de Libia, limitaron que pudiera establecerse un estado moderno que controlara a la población, de ahí la organización tribal perdurara en el tiempo.

Esa dificultad para controlar el territorio también se daba durante el periodo de dominio otomano (desde 1551), y el gobierno turco era meramente nominal salvo en algunos enclaves costeros. Los enclaves costeros principales fueron Misrata y Trípoli, en los que la inmigración de turcos, kurdos, griegos, búlgaros y otras etnias, al asentarse en esos enclaves generaron un grupo social a parte, aunque vinculado a Libia mediante matrimonios con mujeres locales, población de la que emergió la dinastía Karamanli en el siglo XVIII.

Esta dinastía gobernaría Libia en el territorio que de lo que era el Viyalato otomano de Tripolitania, que a pesar de su nombre ocupaba las costas de la actual Libia (incluyendo Cirenaica). El gobierno de los Karamanli, por ejemplo, fue el que entró en guerra con EE.UU. a comienzos del siglo XIX en la primera guerra berberisca, que tendría como punto culminante la consquita de Derna (Trípoli) por un pequeño contingente de marines en 1805.

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La Libia de la dinastía Karamanli

La dinastía del oeste libio de los Karamanli entró en crisis cuando las reformas otomanas del tanzimat chocaron con la población libia, ya que los otomanos trataban de reforzar el control central sobre las poblaciones locales de sus provincias, y promover la cultura turca para homogeneizar y aglutinar las pintorescas y diversas poblaciones de su decadente imperio.

La dinastía Senussi en Cirenaica

Como reacción, surgió en el este del Libia (Cirenaica) una orden mística tradicional musulmana y sufí de los Senussi, que se oponía al gobierno de Trípoli, a los otomanos y contrarios a las reformas seculares que promulgaba el tanzimat turco.

La orden de los Senussi fue fundada en la Meca en 1837 por Mohamed bin Ali as-Senussi, y aglomeraría a muchas de las tribus de Cirenaica. Se estableció como capital la localidad de Al Bayda en la costa oriental, trasladándose al sur después de ofensivas turcas.

Al combatir tanto los intentos de dominación otomana como la posterior invasión italiana desde 1911, los Senussi serían vistos como una dinastía que se identificaban con la nación Libia.

Como los Senussi estuvieron del lado de los británicos durante la Segunda Guerra Mundial, estos administraron Cirenaica después de la guerra (Trípoli fue administrada por Francia), y los Senussi tenían un halo de luchadores de la independencia libia, cuando se otorgó la independencia al territorio de Libia, auparon a Idris Senussi como rey de país.

Merece ser reseñado que el nombre de Libia lo impusieron los italianos como remembranza de textos de geógrafos griegos de la antigüedad, que se referían a ese territorio como la tierra de la tribu de los libus. El nombre de Libia es, por ejemplo, como el de Palestina: una invención de colonialistas europeos.

Pero Idris no dejaba de ser una suerte de jeque sin tribu propia, y solo era dominante realmente en Cirenaica, por lo que para mantenerse en el poder tuvo que recurrir a aliarse con varias tribus para intentar controlar el país. Idris, como todos los gobernantes libios antes de él, no podía aspirar a intentar crear un auténtico estado libio y una nación libia que trascendiera las identidades y lealtades tribales.

El sistema de gobierno para mantener unida la gran diversidad libia fue el de una monarquía federal, e intentó crear algunas bases burocráticas para conformar un estado moderno, aunque el equilibrio de poderes real no dejó de ser un sistema de alianzas y patronazgos en base a tribus.

Gadafi toma el poder

Sin embargo, esa forma de gobierno chocaba directamente con la marea ideológica del nacionalismo panarabista y socialista que arrasaba el mundo árabe durante los años 50 y 60; marea que aupó a Gadafi al poder tras el golpe de Estado de 1969 que derrocó a Idris.

Los militares que ejecutaron el golpe representaban el conato de estado moderno en Libia que intentó formarse durante el reinado de Idris, ya que fue organizado por militares de varias tribus y puso en la dirección del país a un miembro de una insignificante tribu de Sirte (los Qadafa): Muamar al-Gadafi.

No obstante, a pesar de los antecedentes socialistas y seculares que le auparon al poder, los equilibrios de poder que tuvo que emplear Gadafi para conservarlo fueron tribales, basándose en potenciar la tribu y el patronazgo, para así mantener un control más directo del poder.

Hay que recordar que lugares como Misrata y Trípoli fueron los centros de poder tradicionales durante el periodo otomano, y que históricamente tenían una composición étnica separada del tradicionalismo tribal (inmigración que llegó con el Imperio Otomano, conformando la élite propia de los Misrata).

En 1975, oficiales de Misrata intentaron hacer un golpe de Estado contra Gadafi, lo que llevó (como reacción) a la conformación de las principales alianzas tribales en las que se basó el régimen del dictador libio. Desde 1975, Gadafi reforzó los lazos con la tribu de los Warfalla, especialmente con la subtribu Warfalla de los Beni Walid, marginando a los de Misrata (que no conforman realmente una tribu, aunque a veces se les denomine así).

Además de los Warfalla y los Qadafa (de los que provenía Gadafi), el régimen se alió con la tribu de los Magariha, diseminados por el sur del país en la región de Fezzam. Al ser una tribu de escasa importancia, Gadafi se aseguraba su lealtad al promoverla a la cúspide del poder.

En ese sentido, la Jamahiriya (estado de las masas) y el Libro Verde deben entenderse en clave tribal. Las masas en realidad se oponían a la burocracia y no dejaba de ser un sistema de patronazgo y clientelar, en el que los Comités Revolucionarios estaban dirigidos por leales a Gadfi, con una gran presencia de personas de las tribus en las que se amparaba.

Además de los Qadafa, Warfalla y Magariha, en el apoyo a Gadafi hay que destacar también las tribus Tarhunas y Washefanas. Hay que tener en cuenta que Libia cuenta con unas 140 tribus, y solo estamos mencionando las más importantes políticamente.

Dado que el régimen de Gadafi se basaba en equilibrio de poder tribales, que en el año 1993 los Warfalla de Beni Walid intentaran un golpe de Estado para derrocarlo, evidenciaba que los resortes del poder en los que se había basado Gadafi estaban descomponiéndose.

En la década de 1980 Gadafi había aislado al país en la arena internacional. Las sanciones y el tribalismo impedían el desarrollo de las potencialidades libias y sus grandes recursos petroleros.

La problemática de esa situación provocó que los Warfalla se fuera dividiendo. Los jeques y líderes tradicionales tribales, que estaban comprados por las prebendas y favores del régimen, fueron perdiendo su autoridad e influencia, y jóvenes Warfalla del ejército, al margen de los jeques y líderes tradicionales, organizaron el golpe.

La represión contra los Warfalla que siguió al golpe de 1993 fue muy severa, no tanto por las ejecuciones de los líderes del golpe (apenas unas docenas) sino por la destrucción de viviendas, la marginación y situación de indigencia en la que dejaron a muchas familias aplicando castigos colectivos.

La estructura de poder de los Comités Revolucionarios fue sustituida en 1994 por los Comandos Social Populares, como forma de depuración. Además, en 1997 se obligó a los líderes tribales a observar el Código de Honor, por el que se instauraban los castigos colectivos a gran escala contra tribus y subtribus enteras, en caso que algunos de sus miembros fueran una amenaza contra el régimen.

Rebelión y guerra civil de 2011

Todo lo anterior indicaba que los cimientos de la dictadura de Gadafi se carcomían, por lo que en 2011, cuando estallaron las revueltas a lo largo del mundo árabe, ya estaba muy debilitado para continuar manteniéndose en el poder.

La rebelión contra Gadafi cuajó especialmente, aunque no únicamente, en la ciudad de Bengasi, en Cirenaica, considerada por los habitantes del oriente del país como la verdadera capital histórica libia (en oposición a Trípoli).

Por ejemplo, la tribu de los al-Bayda tuvo un papel protagonista en ese levantamiento, y era la tribu de tradición guerrera y militar que dio protección a la orden de los Senussi cuando se estableció en Al Bayda. Al tener tradición militar, formaban parte de las fuerzas armadas del régimen de Gadafi y de ahí la importancia que tomaran partido contra él en 2011.

Los vínculos de los Al-Bayda con la orden sufí de los Senussi, fue lo que llevó a decir al régimen de Gadafi que el levantamiento en Bengasi y Cirenaica era una rebelión islamista. En realidad no lo era, sino que muchos de los que se alzaron en Bengasi eran miembros de la mal llamada tribu de los Misrata.

Los Misrata son descendientes de la mezcla étnica que vino con el imperio otomano en la ciudad de Misrata y Tripolitania. No son una tribu antropológicamente hablando, pero sí conforman una clase o grupo de élite, que desde la época otomana forman cuadros de la burocracia y la élite comercial. Los Misrata de Bengasi apoyaron las revueltas y era una población llegada a Bengazi a partir del reinado de Idris, cuando comenzó el boom petrolero.

El boom del petróleo también llevó a las afueras de Bengasi a la tribu de los al-Awaqir. Esta tribu fue una de las tribus en las que se basó Idris para su base de poder (como en los Al-Bayda y otras tribus), y también fueron muy activos en la rebelión de 2011 en Bengasi. Los al-Awaqir y al-Bayda, según la propaganda gadafista, eran miembros del falso Emirato Islámico que se quería instaurar en el oriente de Libia.

Como puede observarse, hay un claro patrón entre tribus relegadas del poder una vez Idris fue sustituido por Gadafi y los apoyos a la rebelión de 2011. También entre el oriente (Bengasi) y el oeste del país, con los Misurata de Bengasi teniendo un importante papel en el levantamiento.

También hay que recordar que los Misurata fueron relegados en favor de los Warfalla después del intento de golpe de Estado de 1975. Los Warfalla y Beni Walid se recordará que también estaban ya enemistados con Gadafi por el intento de golpe de 1994, por lo que muchas subtribus Warfalla se posicionaron contra el régimen. La importante tribu los Zintani (al oeste de Tripoli) también se posicionaron contra Gadafi. El régimen tenía unas bases de apoyo muy escasas y débiles

Por lo tanto, afirmar, como hacen algunos conspiranoicos y reduccionistas, que la guerra civil de 2011 en Libia fue una suerte de operación encubierta de la OTAN y fruto de revueltas del pan, por la subida del precio de los alimentos, no se corresponde con la realidad.

Libia tenía una renta per cápita elevada como para que el precio del pan y alimentos fuera el combustible de una guerra civil; los conflictos y guerras internas en Libia tienen siglos de antigüedad, el régimen de Gadafi apenas ya podía aguantarse en 2011 con la gran mayoría de tribus y población en contra.

Por otra parte, cabe destacar que la rebelión de 2011 no se organizó en base a tribus, subtribus y líderes tradicionales, sino que fue esparciéndose por las localidades de Libia desde el epicentro de Bengasi como indignación y hartazgo contra Gadafi.

Las bases de la segunda guerra civil libia, 2014-actualidad.

En la era posterior a Gadafi, la división entre el oriente y oeste libios se acentuó, especialmente con la islamización del gobierno del GNC de Trípoli imponiendo la sharia en todo el país. Esto se oponía al mayor grado de secularidad del oriente. De ahí que Haftar intentara en 2014 ejecutar la Operación Dignididad, para derrocar a los islamistas del GNC.

Las milicias de las tribus de los Zintan tendrían que haber tomado el poder el Trípoli, pero fracasaron por la intervención de las milicias de Misrata, que protegieron el gobierno de Trípoli con la Operación Amanecer Libio.

Cabe destacar que la mayor tradición islamista de Misrata y sus vínculos históricos con el imperio otomano, hacen de esa zona del país aliados naturales de los turcos y de los qataríes, motivo por el que el eje Misrata-Trípoli es la base de influencia de esos dos países en la guerra civil libia. La historia, geografía humana y la antropológia libias, en realidad explican buena parte de las alineaciones y discurrir de la guerra.

También explica que los intentos de la comunidad internacional desde 2015 de establecer el gobierno del acuerdo nacional (GNA por sus siglas en inglés) de Trípoli, estuvieran abocadas al fracaso al entrar en conflicto con el oriente del país (el parlamento de Tobruk).

El parlamento de Tobruk fue elegido en las elecciones de 2014, en el que el oeste del país tuvo escasa o nula participación, saliendo elegido un gobierno casi sin islamistas. Esto contrasta con los islamistas que gobernaron desde la elecciones de 2012, y que resultaron en el gobierno islamista de Trípoli del GNC que combatiría Haftar en la Operación Dignidad en 2014.

El gobierno de Trípol actual ya no es el del GNC, sino el del GNA liderado por Sarraj, impuesto por presiones internacionales. Como el GNA fue una imposición de la comunidad internacional, buena parte de las fuerza que apoyaban a Trípoli dejaron de serle fieles, dejando a Serraj en una posición delicada.

No obstante, Sarraj pudo salvar la situación en 2017 aliándose con importantes sectores de los Zintani (los de Osama al-Juwaili) y conservando a la mayoría de las milicias de Misrata de su lado. Pero ya no tenía a Tripolitania mayoritariamente de su lado.

Haftar, por contra, tenía cada vez a más sectores libios de su parte. Mediante el soborno y la coacción de la violencia, ha ido controlando la mayoría de las casillas del tablero libio. Primero se convirtió en el poder hegemónico entre las tribus árabes de Cirenaica, y luego se atrajo alos tuareg y los tebu.

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Libia a mediados de 2018
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Libia en enero de 2020

Haftar, además de su base natural de poder en Ciranaica, se ha atraido a los Warfalla e incluso a los Tarhuna, en Tripolitania. Los Tarhuna aunque no son influyentes políticamente, son numerosos y aportaban muchos recursos humanos al régimen de Gadafi.

Además, aunque la facción más poderosa de los Zintani se había puesto del lado del GNA (facción de al-Juwaili), la tribu estaba dividida, y de hecho a día de hoy la mayoría del territorio Zintani está en manos de las fuerzas de Haftar (ejército nacional libio o LNA).

Principales milicias libias a mediados de 2019
Alineamientos de los diferentes grupos libios según tres lineas de fractura principales: a favor del LNA (Haftar), proislamistas y progadafis.

Por lo tanto, Haftar ha puesto de su lado a las principales tribus de Tripolitania como son los Warfalla, Zintani, Tarhuna e incluso los Qadafa. Del lado del GNA está un sector de los Zintani y las milicias de Misrata (además del apoyo militar turco).

Haftar incluso tiene ahora de su lado a algunos islamistas más influyentes, como los seguidores de Mahkdali, que se oponen a islamistas políticos (ya que Mahkdali tiene una doctrina de someterse el poder político) y los que quieren hacer la yihad internacional.

Conclusión

Puede observarse el patrón de la rebelión del 2011, que se formó por sectores de Libia que fueron relegados tras el derrocamiento de Idris Senussi, la división entre Tripolitania y Cirenaica (favorecida Tripolitania durante el régimen de Gadafi) y tribus de Tripolitania que dejaron de ser afines a Gadafi (Warfalla, etc)

Mientras que la guerra de 2014, el patrón fue el de Cirenaica y tribus ahora resarcidas como los al-Bayda, trataron de salvaguardar la secularidad y tomar el poder en Trípoli.

Ese patrón fue evolucionando en 2019 y 2020 a una gran coalición liderada por Haftar y el LNA, tratando de tomar Tripoli que se ha convertido, como en tiempos otomanos, en la base de poder para los turcos intentar controlar el país o por lo menos algunos sectores de la costa Libia.

Por lo tanto, la historia y las dinámicas tribales en Libia, tienen una fuerte recurrencia y explican buena parte del devenir de los acontecimientos de esa guerra civil.

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Comentarios

  1. DavidL dice

    Artículo fundamental para entender la situación politico-militar en Libia. Ahora entiendo muy a las claras la importante presencia turca de estos últimos días.

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