España y el oro: una relación amor- odio

Sevilla y el rio Guadalquivir (Siglo XVII) – Cuadro atribuido a Georg Braum y Frans Hogenber

El oro, ese metal precioso que entró en España de manera continua durante varios siglos a partir del descubrimiento de América en 1492, ha sufrido continuos altibajos en elpaís en durante lo que llevamos de siglo XXI. En 2007 el Banco de España vendió casi una tercera parte de las reservas de oro del país, una operación que en un primer momento dejó buenos resultados económicos, pero que ha resultado infructuosa en el largo plazo. Ahora, con el oro aumentando cada vez más su valor en el mercado, España deberá actuar con más cautela.

A partir del siglo XV y hasta el XVII, se definieron las principales rutas marítimas coloniales hacia España, que tenían como destino final Cádiz o Sevilla. La Casa de Contratación de Las Indias -fundada en 1503– era la encargada de registrar puntualmente el flujo de los galeones españoles que las recorrían, y que fueron construidos por España y Portugal para el tráfico oceánico.

Durante 250 años, la ruta principal para el tráfico de oro, plata y seda con América quedó establecida entre La Habana yEspaña. España se había convertido en la puerta de las nuevas riquezas que llegaban a Europa, facilitando la entrada de las riquezas del nuevo mundo y manipulándolas antes de que llegaran a manos extranjeras, como las de los holandeses, franceses o alemanes.

Para hacernos una idea de la cantidad de oro y plata que llegóa las costas españolas durante la época, tan solo en el siglo XVI los galeones españoles transportaron, según la Casa de Contratación de las Indias, un total de 9.550 toneladas de oro y plata.

De la abundancia a la escasez: la política de España con respecto al oro

España es sin duda un país de contrastes. Si en el siglo XV era el punto principal de confluencia de todo el oro del mundo moderno, en el siglo XXI las reservas nacionales están disminuyendo a un ritmo elevado. El país pasó de tener unas reservas de 13 millones de onzas de oro a principios del 2007 a tan solo nueve millones en julio del mismo año. En esos seis meses se produjo una de las mayores operaciones de venta de oro por parte del Banco de España, que, siguiendo la decisión económica del gobierno del presidente Jose Luis Rodríguez Zapatero, vendió 24,8 toneladas, reduciendo un 32% las reservas de oro estatales

Estos movimientos en las reservas de oro no pasaron desapercibidos, y el ministro de Economía y Hacienda del gobierno socialista, Pedro Solbes, tuvo que dar explicaciones al respecto en el Senado, la cámara de representación territorial del país. Allí afirmó que la mencionada operación de venta de oro respondía a la necesidad mejorar las rentabilidad de los activos del Banco de España, dado que permitiría al país reinvertir lo ganado en bonos de renta fija, maximizando la rentabilidad de las reservas del Banco. En suintervención, además, el ministro aseveró que, aunque el oro había jugado un papel fundamental como elemento de reserva en el pasado, ya no era un activo rentable.

A pesar de la controversia que generó la operación, es totalmente cierto que la venta de oro se produce de forma recurrente a nivel internacional, en función de lo que dictenlas políticas de los bancos centrales europeos (también llamados supervisores). De hecho, 14 bancos centrales de países europeos habían suscrito en 1999 un acuerdo con el Banco Central Europeo en el que se comprometían a coordinar sus operaciones de venta de oro y evitar así que se produjeran de manera descontrolada. Por tanto, la operación del gobierno de Zapatero no supuso ninguna anomalía en este sentido, menos teniendo en cuenta que el mismo acuerdo fue renovado en 2004. Además, otros países, como Portugal o Alemania también siguieron estos pasos.

La venta llevada a cabo por España en 2007 generó unas plusvalías importantes para la economía nacional: en el momento de la operación, cada lingote estaba contabilizado a un valor de 100 euros cada onza, y se vendieron a un precio aproximado de 500. Sin embargo, en el largo plazo, la operación no fue todo lo positiva que se esperaba. Si en 2007 se vendieron 24,8 toneladas a un precio de 2.867,7 millones de dólares estadounidenses, tan solo cuatro años más tarde, en 2011, la misma cantidad casi había triplicado su valor, siendo este de unos 6.471,5 millones de dólares. 

Y es que, aunque eran varios los países que entonces abrazaban la venta de oro, algunos supervisores realizaron dichas ventas de una forma mucho más conservadora y paulatina que en España. Por ejemplo, el supervisor alemán, el Bundesbank, puso en marcha un paquete de compraventa de oro mucho menos radical que el supervisor español, lo que le garantizó una posición cómoda en cuanto a volumen de oro en el largo plazo. De esta forma, en 2018 Alemania se situaba como el segundo país con las mayores reservas de oro,llegando a tener casi a final de ese año unas 3.369,7 toneladas de oro.

Un valor en alza

En 2019, el Banco Central Europeo (BCE) y el resto de Bancos Centrales del Eurosistema han decidido no renovar el acuerdo sobre el oro suscrito en 1999. Este acuerdo, que expirará el próximo 23 de septiembre, ha garantizado hasta ahora la coordinación entre los distintos bancos centrales de los países europeos ante las situaciones cambiantes en el mercado del oro. Sin embargo, el mercado de oro ofrece ahora unas mejores condiciones de transparencia a las contrapartes implicadas en cada operación de compraventa, lo que reduce de manera notable la especulación que se pueda realizar con este producto. Eso hace que se considere que existe un cierto grado de madurez en el mercado, por lo que no es necesario que los bancos centrales se coordinen de nuevo para regularlo, al menos de momento.

Hoy, el oro sigue siendo un bien preciado y un valor refugio(un activo que, independientemente de las condiciones externas del mercado, proporciona a su portador una alta seguridad económica) de referencia. La decisión que tomó el Banco de España en 2007 tuvo efectos positivos en sumomento, aunque en el largo plazo terminaron siendo muchomenores, porque la cotización del oro ha evolucionado al alza en los últimos años. Si el Banco de España hubieraaguantado las presiones del ejecutivo y no hubiera actuado de manera tan agresivacomo hizo el Bundesbank al negarse a seguir al pie de la letra las indicaciones que le llegaban desde el gobierno, quizás hoy España tendría unas reservas cuyo valor hubiese aumentado en un 131%.

En un futuro a corto-medio plazo, el porvenir del oro es claro y rotundo: su cotización seguirá aumentando. La guerra comercial entre Estados Unidos y China ha provocado la desconfianza en el valor del dólar, por lo que las políticas actuales de los bancos centrales se basan en diversificar sus reservas para ser más independientes frente a la moneda norteamericana. Este temor hacia el dólar está provocando desde hace ya más de seis meses el aumento de la demanda de este metal precioso. El panorama internacional ha cambiado el paradigma en el que el dólar era el valor refugio por excelencia, por lo que no será de extrañar si a finales de 2019 y durante gran parte de 2020 vuelve a existir un gran flujo de valores refugio alternativos, como el oro, la plata o los diamantes.

Esta nueva situación afectará a España, pero de una manera notablemente distinta a la de los siglos XV y XVI. España deberá jugar bien sus cartas como un agente más del sistema y ser capaz de aguantar presiones ante la compraventa y los vaivenes en las cotizaciones de los otros valores refugio. Una posición conservadora y expectante le hará recuperar parte de lo que ha perdido, o ha dejado de ganar, durante estos años, aunque el mercado que resulte tras la guerra comercial entre Estados Unidos y China es de momento impredecible, y una situación que es positiva en un momento determinado puede terminar teniendo consecuencias negativas al poco tiempo. Aun así, a priori, España deberá aplicar el famoso dicho de “no es oro todo lo que reluce” si quiere evitar pérdidas económicas mayores ante operaciones de compraventa arriesgadas con el oro, la pata o los diamantes.

Acerca de Enrique Fernandez de Frutos

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