Luz Gómez: “Estado Islámico y Al Qaeda modifican los sistemas de creación de jurisprudencia islámica y los elaboran en función de sus propios intereses”

Luz Gómez. Fuente: El País.

Luz Gómez es profesora de Estudios Árabes e Islámicos en la Universidad Autónoma de Madrid. Tiene un doctorado en Filología Árabe, ha estudiado en la American University de El Cairo y ha sido profesora visitante en la Universidad de Columbia de Nueva York. Luz Gómez es especialista en las áreas de islamismo e islam y también en la traducción de poesía árabe. Es asidua colaboradora en medios de comunicación y autora de varios libros, entre los que destacan Entre la sharía y la yihad. Una historia intelectual del islamismo (Catarata) y Diccionario del islam e islamismo (Editorial Trotta).

__Desde los atentados del 11-S la atención mediática se volcó en el mundo islámico. Las palabras empleadas para tratar de analizar el fenómeno terrorista han creado un imaginario colectivo un tanto confuso sobre ciertos términos. ¿Cree que hay una intencionalidad política o ciertos intereses que traten de fomentar esta confusión?

No creo que intencionadamente, por lo menos de forma mayoritaria, se haya querido fomentar la confusión. Sí que es cierto que en materia terminológica hay grupos políticos que desde el 11-S han tratado de convertir a los musulmanes en lo que podríamos considerar el chivo expiatorio de problemas y lacras que viven las sociedades occidentales. Estas cuestiones tendrían más que ver con la crisis del capitalismo, la crisis de valores y con la reconfiguración del mundo después de la caída del muro de Berlín.

Todo esto se debe, por un lado, a ciertos grupos políticos que cada vez se han ido haciendo más fuertes, y, por otro lado, a la existencia de malentendidos que son históricos, que se vienen arrastrando y que tienen que ver más con la ignorancia. Esto lleva a que, al hablar de los musulmanes, se tienda a crear tópicos e imágenes que no se corresponden con la realidad y que alimentan a su vez tanto los malentendidos como las malas intenciones.

__¿Quizás a través del cine de Hollywood se ha contribuido a mostrar una visión distorsionada del mundo islámico?

Sí, el cine ha contribuido sin duda a crear esta imagen. Si hasta los años noventa era el mundo comunista y el bloque soviético el gran enemigo en el imaginario del cine norteamericano de Hollywood, ese lugar lo ha venido a ocupar ahora otro enemigo, que sería el mundo islámico. Este mundo islámico, a través del cine, se caracterizaría por el retraso, por la opresión de las mujeres, por la intolerancia en términos sociales y, luego ya en última instancia, también por el terrorismo.

Su libro Diccionario del Islam e Islamismo es una obra fundamental para utilizar correctamente términos como “islamismo”. ¿Cuál es la acepción correcta de este término?

Islamismos, en los términos académicos del mundo europeo y americano, son los proyectos ideológicos que se sirven de la doctrina islámica para legitimarse, y que tienen como objetivo último la toma del poder para transformar radicalmente a las sociedades.

Estas ideologías pueden ser diversas, no hay un único islamismo; hay diversos islamismos y tienen inspiraciones, a veces, totalmente opuestas. Desde un islamismo que se inspira en modelos de conservadurismo social pero plenamente capitalista, a otros que se basan en modelos que podríamos definir como semejantes a las democracias cristianas. Incluso hay un islamismo que se dice defensor de los modelos socialistas y hasta comunistas en algunos casos; claro está, sin aceptar la parte del comunismo que tiene que ver con el materialismo histórico y el rechazo de la religión.

Los islamismos son ideologías, y no es lo mismo que el islam como religión o como civilización surgida de esta religión.

__¿Cuáles son las principales propuestas del islamismo contemporáneo?

A partir de los años setenta, sobre todo, el islamismo se gestó en torno a los Hermanos Musulmanes, un grupo central que hizo una propuesta de reconstrucción nacional en principio egipcia, y que luego se extendió en Siria, en el Líbano, en Palestina, en Argelia, también en Marruecos y en el resto del mundo árabe. Este islamismo, que se puede ver como una respuesta nacionalista a la imposición colonial, progresivamente va transformándose, a medida que también se transforman las sociedades y las condiciones políticas del mundo postcolonial. En los años setenta este núcleo central tendió a difuminarse debido al número de grupos que surgieron de él. Algunos se inspiraron en los Hermanos Musulmanes, y otros lucharon contra la organización. Comenzaron a desarrollarse modelos más cercanos a la lucha revolucionaria y que, a veces, se inspiraron en otras propuestas, como el guevarismo de América Latina o el Maoísmo en China. En su vertiente más radical, fueron estos modelos de islamismo “revolucionario” los que llevaron a lo que hoy conocemos como yihadismo.

Este yihadismo, que se ha globalizado, parte de un principio bélico, y no espiritual, para justificar la toma del poder en aquellos países cuyas sociedades, según los radicales, ha dejado de ser musulmanas, lo que según ellos les legitima para atentar contra ellas y “reconducirlas” a la senda del islam. Lo más significativo de este islamismo es que, más allá de ser proselitista, busca la conversión al islam de sociedades no musulmanas. Lo que hacen es negar el carácter islámico de sociedades que históricamente sí lo han sido, y por lo tanto justifican la lucha armada contra sus regímenes y contra sus propias poblaciones.

__¿Cómo se desarrolla la cuestión económica en los movimientos islamistas? ¿Podría ponerme algún ejemplo?

En el islamismo hay una cuestión fundamental en términos económicos, y es que el Corán, y luego toda la exégesis coránica y también los hadices —los dichos y hechos del Profeta— constituyen las fuentes de derecho islámico y prohíben taxativamente la usura. Esta prohibición se ha venido reconsiderando desde los inicios del islam para encontrar la forma de respetar esta cuestión mientras se fomenta el crecimiento económico. Todo préstamo de dinero se basa en el interés, y el interés, según el islam, es usura. La prohibición del interés hace que las sociedades que se guíen por los preceptos islámicos deban buscar alternativas para que financieramente se puedan sustentar la banca o los intercambios comerciales.

Debido a esto las cuestiones económicas son muy importantes y han tenido un desarrollo propio muy llamativo. Por un lado, está el asunto de la banca con la prohibición de la usura, y por otro lado está la propiedad de la tierra y los recursos naturales, que según el Corán es única y exclusivamente de Dios. Esto significaría, llevado al extremo, que no es posible la propiedad privada.

Desde los inicios del islam también se busca la manera de gestionar este asunto: si la propiedad es de Dios y Dios, por delegación, es el Califa, que es quien gobierna en la tierra, ¿cómo se cultiva la tierra? ¿cómo se hace prosperar y de qué manera se pueden utilizar los recursos naturales, la pesca, la minería, los bosques…? Todo esto ha generado una reflexión muy profunda sobre cuál tiene que ser el fin último de la utilización de los recursos naturales y de la propia tierra.

En Arabia Saudí, por ejemplo, se ha desarrollado lo que ellos consideran una banca islámica, en la que, cuando alguien pide un préstamo, no va a pagar intereses, pero sí que va a participar en las ganancias o pérdidas que tenga el uso del dinero que ha solicitado. Esta es una manera encubierta de hacer posible el préstamo de capitales sin que haya interés de por medio. En la cuestión de la propiedad de la tierra y de los recursos naturales, si nos fijamos de nuevo en Arabia Saudí, el Estado es el propietario de los enormes yacimientos petrolíferos que hay en el país. Lo que está sucediendo ahora es que el príncipe heredero, Mohamed bin Salman, está proponiendo la privatización de Aramco, la gran compañía nacional de petróleo, esto rompería con la historia del país, que siempre había tratado de buscar modelos modernos que respeten esta propiedad pública de los recursos naturales, que es lo que está establecido en el Corán.

__¿Hay una concienciación feminista dentro del mundo islámico?

Uno de los resultados de las revoluciones de 2011 fue la movilización de las mujeres y su salida y toma del espacio público. Creo que el papel de la mujer fue fundamental en las caídas de Mubarak, de Ben-Alí y de Gadafi, y ha sido fundamental también en Sudán para la caída de Omar Al Bashid. Las mujeres árabes han tenido un papel decisivo en las movilizaciones sociales, en la concienciación de la necesidad de poner fin al autoritarismo y en la participación en la esfera pública. Esta salida de las mujeres a la calle ya no tiene marcha atrás, esto es algo que las revueltas ya han conseguido.

A lo largo de todo el siglo XX sus demandas tuvieron que ver principalmente con cuestiones de espacio político, del derecho al voto, del derecho a ser elegidas y presentarse como candidatas, y se ha ido dejando de lado, o no han sido tan decisivas, las demandas que tenían que ver con reivindicaciones jurídicas de estatuto personal, desde el derecho del divorcio, la custodia de los hijos o la herencia. Con las revueltas esto ha cambiado también, y ahora estamos asistiendo a una confluencia de las reivindicaciones de mujeres que antes parecían antagónicas.

Por ejemplo, en Túnez, es curioso que las mujeres de todos los partidos políticos estuvieran de acuerdo en desarrollar el artículo constitucional que establece la igualdad total en cuestiones de género. Esto se tiene que aplicar ahora en el derecho a la nacionalidad de los hijos, en el derecho a la herencia y en el divorcio. Estamos viendo en la actualidad cómo las mujeres, independientemente de los partidos políticos de los que provengan, y aunque estos estén enfrenados entre sí, se ponen de acuerdo en cuestiones concretas. Esto es un cambio fundamental en los movimientos de mujeres en el mundo árabes respecto a lo que venía produciéndose en el siglo XX, y desde mi punto de vista es lo más interesante.

__En su obra Entre la Sharia y la Yihad: Una historia intelectual del islamismo se explican conceptos que no en pocas ocasiones han sido empleados de manera interesada, como por ejemplo “sharía” o “yihad”. ¿Qué es realmente la Sharía, y que podemos entender por Yihad?

La sharía es el camino que lleva a los camellos a beber agua, esa es la traducción de la palabra original. Atendiendo a su significado en el contexto religioso, la sharía es la vía que Dios le marca al hombre para que se conduzca en la tierra y pueda entrar en el paraíso tras su muerte. Históricamente se ha tenido que marcar y señalizar este “camino” para indicar qué se puede y que no se puede hacer, qué es halal y que es haram.

Todo aquello que es “haram” no se puede discutir según la jurisprudencia islámica, porque así lo dispone el Corán taxativamente. En el halal hay varias categorías: las que son de obligado cumplimiento para todos los musulmanes; las que, de cumplirse, llevan a la persona a ser “premiada”, por ejemplo, tener hijos. Otras jerarquías establecen acciones que, aunque estén permitidas, es mejor no realizar, como el divorcio.

Algo que un musulmán tiene que hacer ineludiblemente, y que está dentro de la categoría más alta de esta jerarquía de halal, es cumplir con los cinco pilares del islam: reconocer que solo hay un Dios y que Mahoma es su Profeta, ayunar durante el Ramadán, orar cinco veces al día, entregar el impuesto islámico, y, si se tienen posibilidades económicas, peregrinar a la Meca. Estas cinco cosas las tiene que cumplir cada musulmán independientemente de su género y de su raza y de sus condiciones sociales.

Estas categorías se han convertido en jurisprudencia y se denomina fiqh en términos islámicos, pero el fiqh no es lo mismo que la sharía. La sharía es una utopía, está siempre en construcción, mientras el fiqh es el encargado de establecer estas categorías y taxonomías en la vida del musulmán, halal y haram.

Por otro lado, la yihad es una de las categorías del halal, pero desde muy temprano se comenzó a discutir si era una obligación, como los cinco pilares del islam, o si, por el contrario, no es algo que todo musulmán tenga que hacer individualmente, sino que basta con que lo haga el conjunto de la comunidad para que se cumpla su fin. La Yihad significa esfuerzo en árabe, y es el esfuerzo que tiene que hacer cada persona para ser un buen musulmán, y no solo para serlo él, si no para que todo su entorno también sea musulmán. En base a esto, los exegetas (quienes interpretan de los textos sagrados) durante siglos van a decir que hay una yihad mayor en la que cada uno debe luchar y combatir contra los propios demonios de su interior y que le llevan a apartarse del islam: es una yihad, personal, individual y espiritual. Aparte, hay una yihad menor que es la que tiene que emprender el musulmán cuando está en peligro el islam. Según otra versión, esta yihad menor se tiene que llevar a cabo para que el islam triunfe y se imponga allí donde no existe todavía.

Una concepción sería defensiva, y la otra ofensiva. La yihad ofensiva es la que más conocemos y que en occidente siempre se asocia con la yihad, pero históricamente ha sido minoritaria. Esta yihad no la puede realizar un individuo; el musulmán por sí mismo no sabe cuándo debe hacer esto, lo tiene que declarar el Califa, el gobernante, y lo han hecho cuando les ha interesado. Este tipo de enfrentamiento o yihad ha tenido lugar incluso entre musulmanes. Pensemos en aquí en la historia de Al Ándalus, cuando se enfrentaron los almorávides contra los almohades durante los reinos de Taifas.

__¿De qué manera justifican sus acciones en base a las enseñanzas del Corán las principales organizaciones terroristas, como Dáesh y Al Qaeda?

Algunos de los ideólogos de Estado Islámico o Al Qaeda sostienen que sus acciones tienen base en el Corán, pero la mayoría de los jurisconsultos y ulemas islámicos no lo solo no lo aceptan, sino que lo rechazan contundentemente. El que estos grupos terroristas lo afirmen no significa que tengan razón. Ellos lo pueden sostener porque en el islam, a diferencia de lo que ocurre con la religión católica, no existe una jerarquía eclesiástica que detente la autoridad y que sostenga la doctrina sin posibilidades de discusión. Eso ha hecho que la doctrina islámica siempre haya estado sometida a revisión.

Determinados líderes de Al Qaeda o de Estado Islámico utilizan esto en su favor, ellos dicen: “nosotros podemos hacer exégesis coránica y establecer una jurisprudencia que determine qué es y qué no es islámico, y que marque la Sharía, el camino, ya que en ningún sitio del Corán se establece que haya solo una persona con la potestad de decir que se debe o hacer o no hacer en términos religiosos”. Esta es la manera en la que ellos operan, diciendo que la autoridad en el islam está abierta y que tienen derechos a hacer exégesis.

De esta exégesis podríamos decir, simplificando, que es una lectura “torticera”: se utilizan unas aleyas (versículos del Corán) en contra de otras, no se tiene en cuenta lo que históricamente ha fundamentado la exégesis coránica y la jurisprudencia islámica del hadid, la temporalidad en la revelación, las condiciones en las que se revelaron unas aleyas u otras, si una aleya es puntual o es general ni la primacía de lo puntual sobre lo general.

Estado Islámico y Al Qaeda les dan la vuelta a los sistemas de creación de jurisprudencia y los elaboran en función de sus propios intereses. Esto siempre ha sido así en la historia del islam por parte de los grupos minoritarios, y siempre se les ha contestado por parte de los grupos mayoritarios. Hoy en día, sin embargo, estamos viendo que se da más difusión y mayor cabida en medios de comunicación y redes sociales a estas versiones minoritarias y no a las mayoritarias. Esto es así porque, para los medios de comunicación, lo excepcional es lo que importa, la normalidad no es tan relevante. Así, al final parece que esta excepcionalidad es lo normal en el islam, pero no lo es en absoluto.

__¿Qué premisas teóricas utilizan tanto Irán como Arabia Saudí para establecer que su visión del islam es la correcta?

Creo que esto tiene que ver poco con el islam, son intereses estatales relacionados con la familia Saud en un caso y con el régimen de los Ayatolás en el otro, con todos los intereses creados alrededor de la revolución islámica y de la jerarquía militar y eclesiástica que han elaborado en Irán. Esto es lo que hay en el fondo de la caracterización de ambos estados, la utilización de la religión por parte de estos dos países es una excusa que el resto de los musulmanes siempre se ocupa de destacar. El enfrentamiento entre sunníes y chiíes ha existido durante siglos, pero no es el origen ni el fin último del enfrentamiento actual entre Arabia Saudí e Irán, que es de carácter puramente político y coyuntural en busca de la hegemonía en la región.

__¿No se están corriendo ciertos riegos de que sectores del islamismo político contemplen el caso de Egipto como un “aviso” de que no se les va a permitir alcanzar el poder por cauces democráticos, y que opten por explorar nuevas vías como la lucha armada que promueve el yihadismo?

Es un peligro, porque la represión está siendo brutal. Los jóvenes egipcios de los Hermanos Musulmanes, y no solo ellos, han visto cortadas sus expectativas de futuro, la regeneración democrática y también el recambio social y generacional. No hay que olvidar que Egipto es un país que, como la mayoría de los Estados árabes, tiene una población menor de treinta años superior al 65% y no tienen participación en el poder ni en el mundo cultural, por ejemplo. Entonces, la radicalización del islamismo es un riesgo. Pero yo tampoco quiero ser tremendista, porque a lo largo de su historia los Hermanos Musulmanes han sufrido períodos de persecuciones y encarcelamientos, y aunque es cierto que ha habido derivas extremistas estas han sido minoritarias. Ante esto, los Hermanos Musulmanes han sabido reinventarse para seguir existiendo como grupo de presión fundamental en la estructura de la sociedad egipcia. Quiero pensar que eso va a volver a suceder y que la violencia no va a ser el método principal, pero desde luego que el riesgo existe.

__La situación en Palestina, tras el traslado de varias embajadas a Jerusalén y las constantes ocupaciones israelíes en territorios palestinos, presagia un futuro poco claro para los palestinos que todavía resisten. ¿Queda alguna esperanza de volver a posicionamientos como los del Tratado de Oslo y el “Estado binacional”?

En el momento actual no se puede ser ni siquiera optimista y ver un futuro mínimo. La realidad sobre el terreno es que la ocupación se está convirtiendo en una anexión. El apartheid, la doble legislación que segrega a palestinos con nacionalidad israelí o que incluso convierte en auténticos parias a los palestinos de los territorios ocupados es una realidad cada vez más legal. Además, se ha aprobado recientemente una ley en el parlamento israelí que reconoce el carácter judío del Estado, lo que deja a un 20%de su población como ciudadanos de segunda.

El reconocimiento internacional de la “judaización” absoluta de Jerusalén del este, de la anexión de los territorios de la zona C establecidos en el Tratado de Oslo, tampoco ayuda. A día de hoy es más difícil la intervención de agencias exteriores y se criminaliza a las propias ONG que han estado funcionando sobre el terreno. A esto hay que añadir que la propia sociedad palestina está desarrollándose con la influencia de estas condiciones, con una Autoridad Nacional Palestina totalmente desprestigiada y que no representa a la población, ya que hace tiempo que tenía que haber convocado elecciones al parlamento y a la presidencia y no lo ha hecho. Se considera que estos representantes palestinos han perdido la legitimidad política.

Volver a los posicionamientos del Tratado de Oslo es imposible, ya que desde el principio estaba abocado al fracaso, dado que todas las concesiones venían por parte de Palestina. Los israelíes lo único que hacían era prometer, pero al final lo que ha sucedido es que han aumentado la ocupación y las colonias, además de haberse fomentado una mayor segregación de los territorios de Gaza y Cisjordania.

La solución binacional de Oslo con dos estados fijados a través de las fronteras del 1967 ha saltado por los aires, debido a que la ocupación ha borrado las fronteras y a que la anexión es la situación que de facto se vive ahora en Cisjordania. El estado binacional requiere una voluntad que tiene que venir del interior de Israel y del interior de los territorios palestinos, y de momento eso no existe. A la larga, es posible que el propio Israel no pueda sobrevivir como estado en estas condiciones. De momento, tanto los dirigentes como el pueblo que les vota consideran que este estado de las cosas les conviene. El futuro para los palestinos en muy negro, pero también para los israelíes, porque no pueden vivir, creo yo, en el siglo XXI en un estado de apartheid en el que los palestinos de Cisjordania van a ser ciudadanos de tercera y los palestinos de Israel de segunda. Eso es en total más del 50% de la población de su territorio. Y es insostenible.

Acerca de Miriam González

Periodista especializa en Rusia y el espacio postsoviético. Magíster en Comunicación de la Defensa y los Conflictos Armados. Máster en Fenomenología Terrorista y Máster en Estudios Internacionales.
Hablo inglés, ruso y galego.

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Comentarios

  1. Ana dice

    Interesante análisis, aunque como siempre hay temas que exceden a la religión y pasan por desequilibrios demográficos, ecológicos, y económicos. La educación contribuye a reforzar el poder de las mujeres y a reducir la tasa de natalidad. En Egipto, el norte de África y la península arábiga hay una crisis completa: falta agua, la tierra cultivable es escasa, el nivel educativo es bajo, no hay salida laboral para los jóvenes, y el sistema judicial funciona fatal. Enseñar a repetir el corán de memoria sin desarrollar el pensamiento lógico-analítico y creativo es un atajo a la estupidez generalizada. Condenar la usura mientras gerentes de bancos islámicos usan los fondos para fines personales sin control, es poner el carro delante de los caballos. Culpar a la imposición colonial es como cuando Alemania acusó a las potencias vencedoras en la primera guerra mundial de sus problemas económicos. Algunas ex colonias desarrollan instituciones que favorecen el desarrollo económico y social, otras no. Turquía, ex potencia imperialista, está menos desarrollada que Malasia, una ex colonia británica.

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